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Malvinas: ¿Una visión alternativa?

Intelectual es alguien que estudia, piensa y escribe, más allá de las disciplinas o el grado de libertad con que se ejerza, a estos diecisiete firmantes no les queda mal el título. Ahora bien, intelectualidad y honestidad intelectual nos son términos sinónimos. Si, por ejemplo, el artículo de referencia lo leyera un ermitaño del Tibet que hubiese vivido desde el día de su nacimiento aislado del mundo, podría interpretar que el conflicto de Malvinas se inició en el año 1982. Por supuesto, se me podrá criticar que este texto no esta escrito para un ermitaño del Himalaya sino para los pueblos argentino e inglés, que conocen perfectamente la historia del archipiélago, lo cual es cierto, como también que soslayar en el documento la historicidad del conflicto libera a los intelectuales de opinar sobre la usurpación, y  en consecuencia proclamar la autodeterminación Kelper sin necesidad de descubrir que es una manera elegante de proponer la caducidad del reclamo argentino. Intelectualidad vs Honestidad intelectual.
Como no me gusta caer en el lodo de lo que critico, declaro que mi posición subjetiva para analizar el conflicto Malvinas tiene un trasfondo. Aunque comparta el sentimiento general de la argentinidad, creo que la estupidez más grande de los humanos es haber establecido fronteras. Una contradicción ideológico/emocional parecida a la que padezco con respecto a la monogamia, que a pesar de creerla una institución absurda no me libera de sentir celos. No creo en las naciones, en los estados, en las aduanas, pero como no es la emancipación humana lo que está en juego, sino la soberanía de un territorio según las reglas del estado actual del mundo, más allá de cartas, visiones alternativas u opiniones, lo que cuenta es el texto de la Constitución Nacional y este obliga a todos los gobiernos argentinos a reclamar ante los organismos internacionales la soberanía de las Islas. No ignoro que la Constitución Nacional, amplia y enmendada en distintas épocas de la historia, provee argumentos para sustentar opiniones contradictorias, pero si sopesamos un artículo dictado para la generalidad de “todos los habitantes del mundo” a otro estrictamente para Malvinas, creo que es una deshonestidad intelectual tomar el primero por encima del segundo. ¿Entonces?
Argentina, año tras año, debe presentar un reclamo formal ante la O.N.U sobre los derechos de soberanía, es una cláusula constitucional aunque por supuesto, como en muchas otras cosas, la verdad está en las proporciones de su aplicación. No es lo mismo presentar un documento para que se cajonee, a presentarlo y reclamar que se cumpla. Esa es la postura que se plantea este gobierno, reclamar, urdir alianzas internacionales para llevar a fondo el asunto y no simplemente cumplir con lo que dice la Constitución. Por supuesto que hay una intriga política local y regional detrás de este reclamo internacional, pero lo cierto es que si se cree que algo como Argentina existe, es necesario debatir a fondo cuales son los límites territoriales de su extensión. El argumento de la autodeterminación Kelper es una proclama para que la soberanía argentina la decidan otros, para que las vaquitas, como se canta desde hace mucho tiempo, sigan siendo ajenas.  

Trabajadores del Estado: Una Vuelta de Tuerca


El otro día en un informe de 678, escuché decir a un funcionario del gobierno que el paro le había costado a Aerolíneas Argentinas, 5.000.000 de dolares por día. Posteriormente ese mismo programa, emitió con elogios un informe de CQC en el cual se criticaba la "dolarización" de nuestra cultura. Argentina sufre desde hace por lo menos treinta años, de una profunda crisis de identidad financiera. No me olvido que a principios de  los 80', mi tía abuela tenía la plata para comprarse un departamento y se terminó comprando una heladera. Va a requerir de algunas generaciones confiar en el Peso, pero los estigmas culturales de la Argentina no terminan en su moneda. 
"YPF es la única petrolera del mundo que da pérdida", gran frase de la era pre privatista. YPF, Aerolíneas, Entel, Gas del Estado, OSN, etc. todas se privatizaron, y con mejores o peores resultados, aprendimos que la privatización no soluciona nada. Ya sea como contralor de las privadas o como agente de gestión, la enfermedad de la Administración Pública es su sistema corrupto. Con el sustantivo "corrupción" ocurre algo parecido que con "discriminación". Ambos están cooptados por un solo sentido que es el que le otorga la opinión pública. Del mismo modo que cuando uno escucha discriminación piensa en segregación racial, de género, etc. y no en la función de la inteligencia; cuando escucha corrupción piensa en los grandes estafas y no en las pequeñas. "Una vez que te nombran en el Estado, no te echan más". 
El conflicto de Aerolíneas Argentinas es un ejemplo del cáncer que padece nuestro sistema público: Nada hay más perverso en una democracia, que el sindicalismo de doble discurso, En las empresas públicas, ese virus encuentra las condiciones ideales para reproducirse. Aplicar la vacuna es responsabilidad del Estado, pero la batalla la tienen que dar los anticuerpos. El gremialismo de este país necesita con urgencia un soplo de aire fresco. En este momento del mundo, Argentina no puede darse el lujo de arrastrar esa mochila.

El Sistema Monoteísta


El hecho de que el "Mercado" baje línea reproduce una lógica cultural. Detrás de los factores financieros subsiste un hecho tan antiguo y ridículo, que se me ocurre pensar que es biológico. La lógica de un único Saber que rige todo desde arriba, es un sistema tan arraigado que puede ser útil tanto para Dios como para el FMI. El Sistema Monoteísta funciona para un estado, para un ejército, para un colegio, para una oficina, para un equipo de fútbol y para una religión, por supuesto. De todas las instituciones que aún tienen vigencia, la iglesia es la más antigua. Por supuesto que no tiene la importancia que tenía en el medioevo, pero está, en todos los barrios de todos los países de la comunidad cristiana. En cualquiera de sus formatos: apostólica, evangélica, mormona, adventista, etc. El sistema es circular, tomemos el ejemplo de las entidades financieras: Mercado le dice a FMI que acepta perder a Berlusconi a cambio del ajuste en Italia; FMI habla con Berlusconi: Berlusconi firma la ley de ajuste, renuncia y se va de putas a Milán; las putas le rinden cuenta al fiolo, el fiolo le da su parte al policía, el policía la comparte con el comisario, el comisario le tributa al Estado y el Estado lo paga en forma de deuda a Mercado. ¿Hasta cuándo? Mientras exista una única fuente de sentido, inaccesible, incuestionable y superior, va a existir el Sistema.
A excepción de algunas tribus en lo profundo del Amazonas, en las colonias andinas y en pocos lugares más, América y Europa le pertenecen al cristianismo, una de las vertientes del Sistema Monoteísta religioso. Es notable lo que se publicaba en los diarios cuando el Papa Juan Pablo II visitaba China. La misma institución que solventó el genocidio en América, envió a su Gerente General a la China y los diarios hablaban de paz. Mercado habla con CEO; CEO habla con editorialista; editorialista habla con periodista, periodista escribe: "El Sumo Pontífice desembarcó esta mañana en la China con un mensaje de paz". Muchos de nosotros somos engranajes obligados a girar todo el tiempo para no quedar afuera del Reino de Dios, aunque por supuesto, "fuera del Reino de Dios" es un slogan. Lo que dentro del sistema se conoce como marginal, es la máxima expresión del acatamiento a las reglas. Desde el punto de vista de Mercado o de Dios todos los seres humanos somos mendigos. El ejemplo de un hombre que le ruega a otro por un título emitido por un Banco en la puerta de una Iglesia, es la pintura más cruel de un sistema que no denigra a todos. La marginalidad, lamentablemente, no es salir del sistema: eso no se ofrece nunca. Lo que ocurre en el mundo no es "culpa de la Iglesia", pero si queremos empezar a cambiar las condiciones sería un gran paso deshacernos de ella. En el mundo de hoy, como debiera haber sido siempre, estamos en condiciones de vivir sin la necesidad de un Ícono. 


El Neogorilismo


Yo nací en una Argentina donde los gorilas eran parte del pasado. Mi casa (la pequeña de mi núcleo familiar y la extensa de mis abuelos y mis tíos) era un hogar peronista donde los gorilas eran una especie diabólica, una encarnación del mal, una fuerza sin bandera con ansia destructiva de la voluntad popular. Yo era muy chico cuando escuchaba estas cosas, todavía frescas en el recuerdo de mis familiares que habían vivido la juventud de la JP. En una ocasión, lo recuerdo con claridad, éramos muchos en un auto que de Mar del Plata hacía la ruta a Sierra de los Padres, donde mi tía abuela tenía una casa quinta muy chiquita con un jardín inmenso. Íbamos muchos arriba del auto, yo viajaba adelante sobre la falda de mi mamá. Entre los pasajeros estaba la cuñada de mi tío segundo, a la que le preguntaron por su identidad política. Ella respondió que no era de ningún partido, a lo que yo le pregunté si era gorila. Hubo risas cerradas en el auto, y mi mamá me tapó la boca como si hubiese dicho una mala palabra. Mi concepción, aquella que había escuchado en mi casa, era que los gorilas no pertenecían a ningún partido.
El tiempo pasó, y los peronistas que vinieron después fueron dulces para el paladar gorila. Personajes públicos que recuerdo eran señalados como gorilas – Magdalena Ruiz Guiñazú y Mariano Grondona, son los que mejor recuerdo -, habían hecho las paces con el peronismo. Durante esos años, que con el tiempo se los bautizó "menemato", los gorilas estaban chochos, pero un grupo de jóvenes intelectuales, pujantes, levantaron la bandera de la corrupción como una mancha a esa primavera gorila. Tenían un poco la rebeldía de Mick Jagger, esa rebeldía cómoda, insertada en el sistema; pero era un discurso disruptivo frente a la hegemonía que representaba un peronismo obediente. El mememato terminó y tras él se desarrolló un apéndice delarruísta cuyo denominador común fue Domingo F. Cavallo. Terminó en un desastre, un emotivo desastre que diez años después parece extenderse como un cáncer de indignados. En Argentina, un poco el azar otro poco la cintura política, inauguró un período que ofrece similitudes con aquel peronismo de Evita y de Perón, una plataforma política de corte popular, enfrentada al nacionalismo aristocrático. Con este nuevo fenómeno, los que antes eran gorilas volvieron a serlo, como si el tiempo no hubiese pasado. ¿Pero que fue de los jóvenes pujantes? Es una lástima que los gorilas (los que viven en la selva) no sean ovíparos, porque de lo contrario la época del menemato bien podría catalogarse como el "Huevo del Gorila". Muchos de esos jóvenes pujantes cuando la política los enfrentó a la dolorosa decisión de tener que tomar partido, mostraron sus pelos bien largos.
Hoy, treinta años después de aquella anécdota del auto, logré entender el origen de un gorila. Un gorila puede criticar la esencia de la Argentina aristocrática, puede hacerse el zurdo en esa coyuntura, pero si a algún gobierno se le ocurre atacar en serio a esa patria de gauchos y chinitas, es entonces donde se revelan como lo que son: burgueses con horror al cambio. Recomiendo una nota de Martín Caparrós, uno de los célebres "Bad Boys" de los 90', que se llama "La Apoteosis de Él". Van a notar ciertos matices de gorilismo que harían sonrojar al propio Mariano Grondona, y una reflexión, querido Caparrós, rebelde sin causa, ya que lo mitos pueden ser instantáneos y dependen tan solo de un artificio inteligente, te desafío a que cuando muera Menem hagas una apoteosis de él. ¿Cómo creés que te irá? 

Otro tiro para el lado de la Justicia


Decir que se hizo justicia, redunda. Hoy, una vida después de los crímenes cometidos en la ESMA se juzgó a sus responsables. Mientras veía por la televisión el fallo, pensaba que le estará pasando por la cabeza a los genocidas del banquillo. No creo que estén arrepentidos, arrepentirse es humano y en ese sentido pleno, ese que vive en la emociones, en la solidaridad, en el honor, estos hombres no lo eran ni lo son. Ni siquiera se enojaron, no mostraron la humanidad de quien se siente víctima de una injusticia. No protestaron ni protestan sino a través de sus abogados, otros que hablan por ellos lo que no se animan a decir. Esos asesino viles, cobardes ahora tienen su JUICIO Y CASTIGO, ese que pidieron tanto tiempo, contra todo, las queridas viejas con pañuelo blanco. ¿Qué estarán pensando ellas? Es difícil meterse en la piel de alguien con un hijo arrebatado y sin derecho a sepultura, a quienes sistemáticamente le cerraron la puerta en la cara, que tuvieron que soportar la democracia sumisa del indulto, el ninguneo de parte de la sociedad y la indiferencia de tantos. Tal vez, en el alma de la Madres, hoy haya una reconciliación con sus pérdidas, una tregua con el pasado.
Este juicio, bien denominado histórico, se une a la plaza histórica del 23 y a tantos otros hechos que hacen que la Historia se escriba con mayúscula. Estamos viviendo una época de las que quedan impresas en los libros, muy distinta al derrotero del tiempo que nos tocó vivir en los 90. Hay una sensación de realidad que paradójicamente sigue pareciendo un sueño. Estas cosas que nos pasan, que nos atraviesan, son las mismas que no pensábamos que íbamos a vivir. ¡Qué lejana que parece esa tarde que Néstor dio la orden de bajar los cuadros! Aquel gesto que yo me permití dudar, aunque parezca que fue ayer, pasó hace mucho tiempo. Hoy se condena a los genocidas de la ESMA, la coherencia de este proyecto, sostenido en el tiempo, es lo que excita y también lo que asusta. Para quienes eran los dueños del país no pasó el chubasco, y lo peor para ellos es que está aclarando el cielo de la sociedad. Existe la posibilidad de que esto no sea un periodo de desgracias para la oligarquía, sino que lo periódico se convierta en continuidad. Ese es nuestro objetivo, el de la sociedad, arrebatarle el país de las manos a sus antiguos dueños y repartirlo entre todos. A los cobardes que lo evitaron en el pasado, hoy les dieron cadena perpetua. Los dinosaurios están desapareciendo, el futuro es de nosotros. Hoy, más que nunca: ¡Salud!

Presidenciales 2011: La Plaza de Cristina


La Plaza que cuenta la historia de los argentinos se vistió de celeste y blanco, se vistió de fiesta. Cuando yo era chico y gobernaban los nefastos, cada vez que en la televisión pasaban imágenes de la plaza de Perón, mi vieja me decía: "Eso era llenar la plaza". Hoy, esa plaza que veía en blanco y negro se llenó de colorido. Cantar la marcha con gente y a todo volumen de la voz es un sentimiento, una liberación, una reivindicación, una alegría. Eso fue la plaza de Cristina, la plaza de la alegría. Por encima de todo, la gente sonreía. Es imposible calcular desde adentro la gente que había, pero sin pedir silencio, la Presidenta logró que se callaran todos. Fue un momento sublime, de lágrimas, cuando recordó a los desaparecidos, cuando dijo que la presencia de las madres era el signo de que no se había desviado del camino, cuando recordó a Néstor, cuando habló del país que queremos y cuando amenazó con enojarse cuando lo abuchearon a Macri. En todo momento, la plaza fue suya.
Hace más de treinta horas que estoy despierto, pero no quería dejar pasar el momento para compartir esto, la alegría de vivir la Plaza de Mayo con tipos como yo, que tanto tiempo pensamos que estábamos locos, que éramos los raros que no mirábamos Tinelli. Tal vez le falte a este proyecto más de lo que hizo, pero hoy no es momento para analizar; hoy, se canta.
"Los muchachos peronistas, todos unidos triunfaremos…"

Presidenciales 2011: La previa


Mañana se procederá por séptima vez consecutiva a una elección democrática para la presidencia de la nación. Es una marca histórica para la Argentina de la cual algunos estarán orgullosos y otros verán la decadencia del país. La democracia es un sistema con adeptos y detractores, pero que a la postre lleva 28 años en Argentina y más de 2000 en el mundo. A pesar de ello, el ejercicio condicionado de la democracia hace que en nuestro país, solo los más jóvenes, aquellos que nunca vivieron otra circunstancia que no fuera la de la elección democrática, sean los únicos que la entienden en todas sus aristas. Como decía, el sistema democrático es antiguo y en su etimología conserva el sentido plano de su espíritu: el gobierno del pueblo. Por supuesto, el gobierno del pueblo en la polis de Atenas no puede compararse a nuestro sistema representativo, donde el domingo vamos a elegir quienes queremos que deliberen por nosotros. En aquella época de Platón, el gobierno del pueblo era una asamblea reunida en el anfiteatro. Alguien proclamaba, otros discutían y finalmente se llegaba a una decisión por el voto de la mayoría, como en las asambleas de la actualidad. ¿Esto es posible en el 2011? Las polis griegas, las más grandes como Atenas, contaban entre hombres, mujeres, niños y esclavos con una población menor a las diez mil personas. La democracia evolucionó, así creció la población del mundo. La democracia representativa es la respuesta lógica a una asamblea que debería contar, en Argentina, con 20 millones de voces. ¿Pero qué fue del anfiteatro?
Con el anfiteatro ocurrió lo mismo que con la democracia. En una población de diez mil personas la comunicación de las noticias era de voz en voz. Lo que pasaba en la asamblea sino se escuchaba de primera mano, se le preguntaba a un vecino. Los medios de comunicación en la actualidad, ocupan el lugar que en la Antigua Grecia ocupaba el anfiteatro. El diario, la radio, la televisión, internet son vehículos mediante los cuales uno participa de la "asamblea". Lo que dijo tal o cual de los representantes que se eligen mediante el sufragio, nos llega a través de los medios/anfiteatro como si estuviéramos allí. Aunque, por supuesto, de la misma forma que el vecino de la polis narraría lo ocurrido en la asamblea, también nuestros medios versionan la palabra original. Nuestro anfiteatro no tiene el mutismo de los escalones de piedra. En épocas no muy distantes donde la democracia era rehén de los aristócratas, la prensa era un subrogado del poder. El ejercicio de la censura es una manipulación deliberada al eco del anfiteatro, por lo tanto la prensa que es plausible de censura pierde valor como comunicador social. Si yo sé que efectivamente, hay cosas que no se pueden publicar es lógico que descrea de lo que leo o escucho. Esto fue lo que cambió en la Argentina de estos últimos años, y lo que aquellos que vivieron la democracia endeble, más les cuesta asimilar. Hoy, el anfiteatro está de vuelta. Cualquiera puede decir lo que se le ocurra que el criterio para su publicación es solo editorial. Este nuevo anfiteatro, vivo y con expresiones que no necesariamente coinciden con lo que se dispara en la "asamblea", es la forma que tenemos los demócratas de hoy para participar mediante el voto de las decisiones políticas. No creo necesario extenderme sobre la arquitectura del anfiteatro actual, sobre como los aristócratas que tenían a la democracia de rehén, se adueñaron de las voces. La fuerza de control, una vez que el pueblo dijo NUNCA MÁS, dejaron de ser las botas para convertirse en micrófonos. Alfonsín lo sufrió, Menem lo sufrió, De la Rúa lo sufrió, Kirchner lo sufrió y Cristina lo sufre. Los medios hegemónicos son un sufrimiento para la democracia.
El domingo se vota, y aunque se prevé que Cristina va a ganar, nunca se sabe nada hasta el escrutinio. Pero de cualquier manera, Binner, Alfonsín, Duhalde, Altamira, Carrió o Rodriguez Saa, si llegasen a tener el honor de ser Presidentes de la Nación Argentina, cuentan con un arma que ninguno de sus predecesores tuvo. En estos ocho años de gobierno, la dirigencia que tanto denigran, le enseñó al pueblo argentino que el eco del anfiteatro no es la reproducción exacta de las voces de la asamblea, nos mostró a todos que el "anfiteatro puede mentir", y ese es un capital para el país que no cosechó ninguno de los gobiernos anteriores. Hoy en día, el que gane tiene la posibilidad de gobernar, Cristina le dio a la democracia un lastre de gobernabilidad inédito, de ahora en más cualquier presidente puede venderse al favor de la aristocracia, pero ahora es una posibilidad lo que antes era un mandamiento. La prensa perdió en estos ocho años el carácter extorsivo que le otorga la manipulación de los votos a través de la "opinión pública". Mañana será un día histórico, porque por encima de los apellidos de las listas, la elección está entre el poder político vs el poder fáctico. Argentinos, ahora que podemos, a votar con libertad.

17 de octubre 2011: Indignados por el Mundo y San Perón


Es contradictorio lo que me pasa hoy en Argentina al ver que en New York quieren ocupar Wall Street, que los italianos prenden fuego un auto frente al Coliseo y que los filipinos salen a la calle, todos con la misma idea. El mundo, poco a poco, parece estar dándose cuenta de que la suba de las bolsas de valores es una pésima noticia para el pueblo, que este sistema siempre fue un fraude. Se me hace un nudo en la garganta al enterarme que en setecientas y pico de ciudades hay manifestaciones de "indignados", y sin embargo estoy condenado a mirarlo por televisión. Quién hubiera imaginado que un 17 de octubre, a una semana de una elección presidencial y con el mundo levantándose frente al poder de los banqueros, nosotros estaríamos en casa. Es raro, muy raro, pero no puedo votar en contra de un proyecto que me gusta para tener la posibilidad de "indignarme". Cuando hace diez años las prácticas que ahora condenan todos pegaron fuerte en Argentina, no fuimos capaces de entender que el problema no era la administración política, sino que esta era cómplice de un mal mayor y sistemático. El neoliberalismo no parecía un problema en sí mismo, sino que la corrupción de los políticos había estropeado en este país lo que era una panacea en el resto del mundo. Claro, estábamos un poco solos allá por el 2001 y los políticos de turno, como ahora los de los países indignados, eran realmente una vergüenza. Teníamos motivos para confundir sino la paja con el trigo, al menos la paja con la maleza. Ahora el mundo se da cuenta que el trigo es el pueblo, y que la paja y la maleza hay que segarla con la misma gavilla y de una buena vez. En estos meses escuché en múltiples voces la frase que "a pesar de la primavera económica, Argentina no está exenta de la crisis". Me pregunto si también estaremos "exentos" de la primavera social.
Hoy, en este país se ataca a las corporaciones indignantes desde el gobierno y la gente se queda en su casa. Es una buena manera de festejar los sesenta y seis años de lealtad, siempre que no olvidemos que el combate es, fue y será contra el Capital. Sentimos que el gobierno nos representa en esta lucha de indignados, pero no dejemos sola a la presidenta. No olvidemos que ellos cuentan con el poder de las armas, el control de los formadores de opinión, una tropa de serviles políticos y mucha gente a la que no le gustan los ideales de igualdad. Hace poco murió un magnate de la obsolencia programada al que no pocos tildaron de "filántropo e inspiración", la huella de la estupidez capitalista es muy profunda.

Día de la Raza 2011: 519 años sin entender nada


Si la humanidad no fuese una nebulosa de hipocresía, una nación que condena las prácticas racistas no celebraría el día de la raza. Pero somos porteños blancos, latinos cuando aborrecemos el genocidio de los pueblos originarios, y europeos cuando nos molesta la cumbia sin auricular. Buenos Aires no es París ni va a serlo nunca. París recibe ese nombre por los Parisii, pueblo originario de la rivera del Sena conquistado por los galos, que a su vez fueron conquistados por los romanos, que a su vez fueron conquistados por lo francos. Es una ciudad testigo de los vaivenes de las sucesivas guerras tribales como hoy sería cualquier ciudad Inca sino hubiera sido por nosotros, los blancos, que cortamos el desarrollo de una civilización. ¿Nosotros los blancos? ¿Pero qué tengo que ver yo con Colón, Cortez, Garay, Roca y toda esa manga de genocidas? Nosotros, los porteños del 2011, somos los que genuinamente sentimos fascinación por las calles de París pero no podemos reconocer la belleza de un mercado paceño. Negros de mierda. Sucios. Villeros. Subcultura. Eso es lo que pensamos de quienes nuestros parientes lejanos vinieron a matar. ¿Estamos tan lejos de ellos?
El campesinado andino sigue siendo segregado por nuestra cultura que le ofrece migajas, y nos quejamos porque ensucian el piso cuando se agachan a recogerlas. Siempre derechos y humanos, por supuesto. Esos Qom que vienen a cortar 9 de Julio a reclamar que les den tierras. ¡Vayan a laburar, negros de mierda!, decimos los blancos, estúpidos, que celebramos el día de la raza. Los usurpadores somos nosotros, ¿qué parte no entendimos?
Pero cuando queremos ser compasivos y pensamos que todos deberíamos tener las mismas posibilidades les brindamos el acceso a la educación, les enseñamos la historia de nuestro pueblo europeo y como despojamos a sus antepasados de la cultura y de la dignidad. Siempre en español, y si se puede en inglés mucho mejor. ¿Se imaginan el quechua como el idioma oficial de un colegio de San Isidro? La conquista no pasó hace 500 años, como todo crimen de lesa humanidad es condenable mientras se siga ejecutando. La conquista continúa hoy, y va a continuar mientras no entendamos que somos huéspedes indeseables en una tierra que no nos pertenece, que la tomamos por asalto, la explotamos, la desangramos y lo seguimos haciendo. No se puede volver el tiempo atrás, el patrimonio de una cultura abolida no se recupera, pero al menos tengamos el decoro de integrarnos con los descendientes. América Latina puede ser una cultura, pero para eso los blancos tenemos que ceder.

La Argentina Mecánica




Hay dos motivos por los cuáles una nación decide independizarse: 1) Para crear un "mundo" nuevo " 2) Porque quiere quedarse con la guita. En el Cabildo, la conversación debió girar en torno a esas cuestiones, con disimulo, como hacemos los argentinos. La Revolución Francesa, la de Estados Unidos y la Industrial estaban, relativamente, a la vuelta de la esquina en aquel tiempo. Inglaterra necesitaba venderle a alguien todo eso que fabricaba y las cometas debieron ser enormes. Mariano Moreno terminó en el fondo del mar y la nueva República Argentina, en manos de los cipayos. Cipayos era una unidad de caballería hindú que, a sueldo de la corona inglesa, luchaba en contra de su propio pueblo. Los ingleses vinieron acá dos veces antes de la Revolución de Mayo, y como no pudieron por la fuerza tuvieron que negociar. Ellos se quedaron con el beneficio de la explotación del pueblo y los criollos con el de la tierra: Nace la oligarquía. Esos tipos, desde entonces, son los dueños del país y como tales, no se sientan a negociar lo que les pertenece. Las dos o tres veces que se les complicó, lo resolvieron con los milicos. Pero…
¿¡Y ahora qué pasa, eh!?

A esta altura del conflicto, en cualquiera momento de la Historia, la oligarquía hubiera derrocado al gobierno de turno. Sin embargo, vamos a votar el 23 y si como se prevé gana Cristina, Argentina va a romper el récord de permanencia en el poder de un gobierno populista. La lucha está declarada, en el rincón colorado, con un peso de 200 años, el campeón, la Oligarquía; y en el rincón azul, con el peso del 50 % de los votos, el retador, ¿el Pueblo? La representatividad del pueblo es una metáfora compleja. "Doña Rosa", para mí, es una gorda que baldea la vereda en ojotas, se toma en serio el programa de Tinelli y no le gusta el matrimonio igualitario. Puedo charlar con ella y la respeto, pero su ideal a mí no me representa. Soy un marginal del sentido común que inspira Doña Rosa, pero como aparentemente somos muchos y lo podemos expresar en las urnas, Doña Rosa ha muerto.
¿¡Y ahora qué pasa, eh!?

La caída del discurso hegemónico conlleva la pérdida momentánea del sentido común, como las amnesias de las novelas de la tarde, estamos atravesando el caos, magnífico caos, de no saber quiénes somos. Nuestro país está ubicado en el extremo sur de un continente conquistado hace 500 años por Europa. Aquí hubo una revolución, traiciones, guerras, fraudes, gobiernos militares, democracia pero siempre gobernó la oligarquía. Ahora el poder está en disputa y eso es bueno, es político, nos revuelve las entrañas de la identidad y nos hace vomitar con el estómago vacío. Nadie sabe qué va a pasar en el futuro, pero apuesto a que Doña Rosa 2.0 sea un mejor navegador que el anterior.

Los tiempos que vivimos



Estoy viendo el Mundial de Rugby, lo cual es claramente una contradicción ideológica. Entré a la página de la Rugby World Cup, y me encontré que compiten naciones cuyo denominador común es que son colonias británicas: Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Escocia, Gales, Irlanda, Samoa, Fiji…y Argentina. Nuestro país es una colonia británica no declarada, "el que no salta es un inglés", se grita en la cancha. La invasión napoleónica obligó a España a soltar las colonias, y la batalla de Waterloo le dio el derecho a los ingleses de tomarlas. Desde entonces, como un arquetipo argentino, delante de nuestras narices pende la zanahoria del Imperio.
En el discurso mediático del fútbol, se condena al jugador que se tira y las protestas a los referís. En el rugby, para que un jugador se quede en el piso tiene que estar desmayado y a los referís se los trata de usted y solamente le habla el capitán. Nuestro ideal deportivo encarnado por la prensa - discurso hegemónico del siglo XXI - es ese ideal flemático de una contienda entre caballeros medievales. Esos espectadores sentados, quietos, sin que un alambrado los separe de la cancha, se promueven como el proyecto de hincha argentino cuya némesis seria el barrabrava. Es tan profunda la penetración cultural, que tanto el deporte elitista como el popular son de facción inglesa. Estamos atrapados en la brea cultural anglosajona, ¿pero cómo hacemos para que nos deje de gustar el fútbol?
Al rugby no jugué en mi vida, no representa mi escala social y sin embargo acabo de ver un partido entre Gales y Samoa. Me gusta el rugby del mismo modo que me gusta el helado de dulce de leche, entonces pienso, ¿cuál es el deporte argentino? El pato. Nada más que para empezar, la práctica del pato requiere de un caballo, mientras que al fútbol o al rugby se puede jugar en cualquier plaza con la sola presencia de una pelota. ¡Eureka!, si no queremos practicar deportes imperialistas inventemos algunos como la gente.
Lo que hace a una colonia es adoptar la cultura dominante y adaptarla a las particularidades de su pueblo. El fútbol genera delincuencia porque el cuerpo de Latinoamérica rechaza al virus imperial. El fútbol, por más "nuestro" que parezca, no es más que la expresión autóctona de una costumbre extranjera. Hoy, a Latinoamérica le llegó la hora de inventar sus propios deportes.

La Prensa Hegemónica



Hay dos formas de lograr la adhesión, una es a través del apoyo popular y la otra es creando un monopolio. La hegemonía de Clarín consiste en abusar del poderío económico para aniquilar la competencia. No existe la libertad cuando no hay opciones de elección, y ustedes poseen doscientos y pico de canales.
Por lo general, la mentira de los medios hegemónicos consiste en ocultar la fuente de la información, pero cuando se trata de una columna de opinión, más cerca de la filosofía que de la noticia, la mentira tiene patas cortísimas. Es el caso de esta columna, cuyo eje es por un lado difamar al gobierno – como siempre -, pero por otro trae la novedad de levantar una defensa institucional frente a la derrota de las PASO. Comienza con una pequeña mentira, señalando que su diario es "no afín" a la política de gobierno. Este tipo de mentiras son bastante comunes del pensamiento hegemónico con sede en Nueva York. Si uno lo estudia bajo la lupa, la invasión a Libia para "liberar al pueblo de la opresión" en vez de "robar petróleo", es metodológicamente idéntica a escribir "medios no afines" para ocultar "medios contrarios" y así guardar el puesto de gendarme de la política nacional. Los intereses económicos tienen mala prensa, por eso se ocultan con eufemismos. Nadie le cree a Clarín que enfrenta al gobierno para "liberar el pueblo argentino de la opresión", sino que como en Libia la OTAN, aquí los cipayos también van por dinero.
Entre otras de las pequeñas mentiras de esta columna, cabe destacar en un lugar excepcional a "el poder seduce siempre a algunos periodistas", comparando una mesa de debate con un brindis con champagne. Cierto poder seduce a ciertos periodistas, sería el acercamiento más sincero sin entrar en nombres propios, o tenemos que pensar que a este periodista no lo seduce el poder porque es un librepensador independiente… En fin, otra trampa de la lógica que encierra esta columna es la crítica de moda: La prensa no hace lobby de opinión pública. Por un lado, olvida el sentido de su profesión de comunicador social. Está bien que la gente, aparte de mirar la calle, se informe a la hora de elegir a quién votar. Clarín esta vez no logró decidir el voto porque no fueron eficaces, no porque no lo hayan intentado. Además, el analfabetismo más importante de este tiempo no es el de los electores, sino el de la prensa hegemónica que, si les tengo que creer su sinceridad e independencia, son unos pésimos observadores de la realidad. 50 a 12 no puede pasar desapercibido a un periodista, por más inepto que sea.
Por último, una reflexión muy sencilla. ¿Si ustedes no fueron los derrotados de esta elección, por qué están hablando por los candidatos? ¿Dónde están Duhalde, Alfonsín, Carrió, etc? Visto y considerando que ninguno de ellos va a lograr los votos, la corporación los escondió y los puso a ustedes, periodistas, a defender un modelo de país que después del 2001 no convence a nadie. La autocrítica que les pido no es la de "derrotados", es la de periodistas argentinos. ¿O acaso no les molesta ser la repetidora de CNN?

Los modelos de país


Con el resurgimiento de la política, muchos, incluso algunos que mantuvieron la memoria durante los '90, se rasgaron las vestiduras para pedir que no se vuelva a hablar sobre los setenta. Con el argumento de que era un capítulo que debía cerrarse en la historia Argentina quisieron lavar el pasado, pero el pueblo, siempre más sabio en su conjunto que cualquier liderazgo individual, discute por aquello que le preocupa. Los '70 no se cerraron con la llegada de la democracia ni la discusión se acabó con la alegoría de los dos demonios. Ernesto Sábato, padre intelectual de esa teoría que aún hoy – y tal vez más que nunca - se le sigue criticando, puso paños fríos a una disputa que se había empapado de sangre. Argentina había vuelto a votar después de un período violento y él pensó que hacer del sufragio un hábito era la primera prioridad. La idea de los dos demonios no me parece una metáfora feliz, pero le concedo a Sábato que solo pueden tirar el penal afuera aquellos que se animan a patearlo.
Por un lado, no me parece que las dos figuras puedan articularse en un mismo nivel gramatical. Existe una distancia ética insalvable entre luchar por la justicia social y defender la brecha entre las clases. Alimentar la panza de pocos a costa del hambre de muchos no es ideología, es crueldad. Por otro lado, critico la palabra demonio dado que es difícil pensar en el símbolo de todo Mal y no asociarlo con los secuestros, las torturas, los atentados y no arrastrar en esa marejada a las ideas por las que se luchó. La aberrante despolitización de los noventa fue la primera etapa del duelo por los muertos del setenta, pero en ese período, a diferencia de lo que quisieron muchos, no se acabó la discusión. La política hegemónica de esa década fue la cara más salvaje de uno de los dos demonios del setenta, mientras que el otro tuvo que enroscar la cola en el tridente y mirar por la ventana cómo se pulverizaba la justicia popular. En esos términos, es absurdo pretender que se haya dado vuelta una página de la historia. La medida de bajar los cuadros de los genocidas, no hizo más que destapar la olla de un guiso que se seguía cocinando. Los modelos de país, hoy, como hace cuarenta años o como hace doscientos, siguen y seguirán enfrentados hasta que la oligarquía entienda que no es la dueña del país. No me parece creíble el llamado al diálogo que reclamaban durante el conflicto de la 125. A partir, principalmente, de su aparato de prensa han hecho todo tipo de villanías para evitar poner en tela de juicio su caudal de poder. En el punto de desesperación más elevado, ensuciaron la memoria viva al utilizar como plataforma política la noticia de Shoklender, y difamaron a un hombre de prestigio como es el juez Zaffaroni. Recién ahora, si octubre llegase a arrojar el resultado que se entrevió en las primarias, el pueblo empezará a discutir en serio lo que se creía sepultado a mediados del ochenta. Los pañuelos blancos siguen ahí, siempre estuvieron, son el recuerdo que detrás de cada hijo había mucho más que la vileza de un demonio. Esta vez, les guste o no les guste, la oligarquía va a tener que sentarse a discutir y entonces sí, entre todos los argentinos, construiremos el país que siempre quisimos ser pero que nunca nos animamos. 

Comentario sobre la columna postraumática de B. Sarlo


Muy señora mía,  le recuerdo que Cristina Fernández no es Macri. La puesta en escena es la estrategia política de quién contrata mercenarios para que le indiquen qué decir, qué hacer y cuándo afeitarse el bigote. Probablemente usted, cómo muchos de su generación y de la mía, esquematicen el mundo desde la idea fosilizada de que la política es solamente la lucha por el poder. Por eso no ve más allá del rédito de la viudez o del clientelismo político, cuando analiza las causas del veredicto de las urnas. No solamente está ofendiendo a quienes votamos por convicción, sino que además tiene el mal gusto de hablar en nombre de los pobres. ¿Usted realmente se imagina lo que vive alguien que se levanta a la mañana sin la certeza de que ese día va a comer? No se puede concebir la crueldad de sostener en qué creen los pobres, cuando se está sentada en un sillón al lado de la estufa. Si de cien planes sociales, uno sirve para que el día de mañana un chico consiga un empleo genuino, el gasto público está pagado. Los pobres, y aparentemente usted debería saberlo, son el combustible de los millonarios. Las grandes multinacionales que ponen sus fábricas en el sudeste asiático, por supuesto que no querrían que esa gente reciba ayuda del gobierno. ¿Por qué tengo que creer que le preocupan los pobres, cuando usted defiende al neoliberalismo?
Nos tiene un poco cansados con su perorata de librepensadora, cuando el discurso hegemónico de la oligarquía la tiene presa desde que empezara a pensar. En su imprenta neuronal no existe otra posibilidad que vivir de las migajas de los poderosos. Se olvida (o jamás lo entendió) que los poderosos son simplemente una coyuntura histórica, que no existe una raza superior, elegida por Dios para gobernar el mundo. La máquina registradora que le implantaron en la cabeza, no le deja ver la realidad de que somos un país en serio, que no necesitamos imitar otras culturas ni obedecer las imposiciones foráneas. Desde el año 1816 que somos un país libre, aunque usted demore 200 años en comprenderlo. La gente ya no le cree a la tinta colonialista, la Argentina está empezando a creer en sí misma y por decantación la gente como usted está empezando a convertirse en el pasado. Hoy en día los argentinos no creemos que los países del norte son mejores. Mal que le pese, pensamos que con nuestros vicios y virtudes podemos construir una identidad nacional. No nos avergüenza ser argentinos, y pensamos que cada uno de nosotros (incluso usted) introduce por el resquicio de la urna un voto de calidad.

"La Juventud y la viudez, sus escudos y sus armas" 

P.A.S.O 2011: La consolidación de un proyecto


No hay nada más peligroso que festejar antes de tiempo, pero después de tanto globo en la primera mitad del año estuvo más que justificado. A mí el escrutinio me agarró trabajando, con dos handies que no paraban de sonar, un teléfono que se derretía y toda la información proveniente de un televisor sin volumen con la pantalla de TN. En un momento que pude despegar la vista del monitor, un zócalo anunciaba el final de los comicios. 18:09 decía el reloj, y no habían puesto la placa del ganador. Me ilusioné, la derrota debía ser grande para que no la publicaran, pero cuando a las nueve volví a girar la cabeza y me encontré con un 50 a 12, con Duhalde tercero y Lilita compitiendo con Altamira, no lo podía creer. Las PASO son a la política lo que un amistoso es al fútbol, sirven para saber dónde estás parado. Es raro festejar algo que no se tiene, pero también es difícil contener el grito cuando uno se siente orgulloso. El apoyo masivo a un proyecto de país independiente, integrador y solidario es un paso adelante en la lucha frente a la hegemonía colonialista que durante tantos años nos sometió. El modelo de Argentina que mira para afuera, que compite con el vecino, que importa cultura, que descuida al ciudadano fue el que perdió el domingo. No se festejó una victoria, se celebró el hecho de que dos siglos después, el pueblo argentino ya no compra espejitos de colores. El mundo está cambiando, y que Latinoamérica se pliegue como un bloque que toma sus propias decisiones pesa más que unos cuantos globos y la música de Queen. Argentina cambió, los argentinos cambiamos y estamos felices, orgullosos porque sabemos los que nos costó lograrlo. Convivimos veinticuatro horas con una picadora de cerebros que escupe sangre por la pantalla de TV, y a pesar de eso la gente votó con inteligencia. Es un triunfo de la cultura, también. La Argentina modelo "Paka Paka" está ganándole un espacio al universo Panam. La demostración de que hay otra forma de hacer la cosas es el capital político más importante de Cristina. La mitad de los argentinos estamos hartos de escuchar a periodistas mercenarios, de que la calidad de un artista se mida en términos de aceptación mediática y de que la política sea publicidad. No les creemos más. Nos parece ofensivo y denigrante que el Jefe de Gobierno decida no participar de la democracia porque está en un crucero descansando del stress de su campaña electoral.
Faltan dos meses, todavía. La oposición probablemente haya bajado los brazos para octubre; pero si como todo lo indica, el gobierno profundiza la política de inclusión durante los próximos cuatro años, el período 2011 – 2015 va a ser bravo. Lo que hoy se ve como concordia de agradecimientos telefónicos va a estallar en una guerra abierta para torcer la voluntad popular; porque como dicen las viejas "el que tiene el poder no lo suelta" y la oligarquía actualmente opositora lo tiene hace doscientos años en el bolsillo del pantalón. El domingo el pueblo dio una muestra de madurez, confirmó que le cree más a sus propios ojos que a los mediatizados por la prensa. Es un gigantesco logro para un país obscenamente devastado por cipayos y el discurso psicópata del "país en serio". Contrarrestemos el vacío con cultura, pongamos sobre la mesa eso que nos robaron los militares con la fuga de cerebros y que después cubrieron con palabras en inglés. "El pueblo unido jamás será vencido", es tiempo de que lo empecemos a entender para que el Nunca Menos se imponga con tanta fuerza como el Nunca Más.
Felicitaciones, compañeros. Vamos por oKtubre.

Democracia es salud


Cansado de la tibieza ideológica de Clarín & Co., me sumergí en la red a buscar expositores más sinceros. Fue difícil encontrar a los lobos sin el disfraz de cordero, pero revolviendo en el Facebook encontré una página bien explícita: "Un año de militares y se acaba la inseguridad en la Argentina". Ahí no se andan con vueltas, "al carajo con la democracia", opinan. Pero buceando más profundo, encontré otro caso de mucha mayor perversidad en el cual un tipo se presenta como una opción democrática. El sujeto en cuestión es abogado y se llama Calvetti. Este hombre piensa, por ejemplo, que la Educación Sexual en los colegios es difundir la pornografía. En relación a la homosexualidad, opina que "la educación sexual no pasa por ver normal algo que no es". El principio básico de todas las formas del racismo, se compone de esta misma célula. Racismo es matarse entre hermanos, como nos enseñó la Religión a la cual Calvetti recurre en ese mismo párrafo, como el alma supervisora de la Educación Sexual en la familia. En esta misma sintonía de pareceres absolutos sin argumentaciones que los justifiquen, el abogado piensa que si se despenaliza al que consume, se despenaliza al que vende. Este hombre parece no haber comprendido que estamos hablando de una planta, que ninguno de los participantes de la democracia queremos vínculos con el narcotráfico (excluyendo, por supuesto, a quienes se benefician de él) y que la propuesta se llama autocultivo. Otra línea de pensamiento, paradojal para la cosmogonía del abogado, sería la despenalización del consumo y la comercialización del producto. En mayúsculas, Calvetti resalta NO A LA DROGA; frente a un paquete de Marlboro Porro, tan legal como la etiqueta de Johnnie Walker, se enfrentaría a un conflicto de lealtad. Otra de las abstracciones preferidas del señor Calvetti para sustentar su discurso es la Patria. Pongámoslo en claro de una buena vez, a los conservadores en Latinoamérica se los conoce como cipayos. En países como el nuestro, la derecha se plegó a los intereses extranjeros desde antes del grito de libertad. Este buen hombre, Calvetti, entre el vendaval de denuncias contra Hebe y las Abuelas y todo aquello que se ponga un pañuelo blanco, reflexiona que los pobres genocidas sin condena, justicia ni ley, se mueren enfermos o deprimidos. La Comunidad Democrática no puede reírse y pensar que esto se trata de una pieza de Museo. ¿Qué diferencia haría para Magnetto: Macri, Duhalde o Calvetti? Los votos, boleta más boleta menos, no dependen de la calidad de los candidatos como vimos con Del Sel, sino de la opinión que fuerce el diario. Para las corporaciones no haría diferencia Macri o Calvetti, porque de cualquier manera la levantarían con pala, pero para la sociedad un personaje de este tipo puede ser catastrófico. La democracia no es un ejercicio virtuoso en todas sus aristas, pero desde la igualdad en el valor del voto es un modelo pacificador. La distancia que separa un discurso como el de Calvetti a la recepción de los oídos adictos, es de apenas una tapa de Clarín. Cuídemos a la democracia, no la dejemos sola ni permitamos que se la descalifique porque algunos se estén llevando un poquito menos de lo que se llevaban antes.

Simplemente, Humano


Un rayo cae a tierra e inicia un incendio.
A diferencia de los demás simios, que a lo sumo pueden servirse del él, el humano intuye que la estocada de luz y la generación del fuego son fenómenos consecutivos. Esa especie frágil, torpe, que huye despavoridamente de los leopardos, tiene la singularidad de "verle los hilos" a la naturaleza. Al principio, los depredadores debieron estar encantados con los humanos. Desde el punto de vista de los leopardos serían como monos que se caían de los árboles. Tal vez ese perjuicio atlético con respecto a sus depredadores, el miedo, haya hecho que algún día los hombres imaginaran tras los hilos la presencia de un titiritero. Los más modernos y conocidos: Yahvé, Dios, Alá, Zeus, pero hubo muchísimos en la historia. Una vez que los humanos fueron tan astutos como para ponerse a salvo de los depredadores y fundar la civilización, se tomaron el tiempo para reflexionar. Hubo quienes pretendieron adorar y quienes pretendieron comprender. Esas dos teorías, que seguramente parecieron tan complementarias entre los primitivos, con el correr de los siglos se convirtieron en rivales. Es difícil determinar cuál de las dos es más nociva, la subjetividad se vuelve objetiva en lo profundo del humano, sin embargo yo hago responsable a la fe y a su hermana la religión, hijas del desarrollo cerebral una y del pulgar oponible la otra, de la violencia, del atraso y de la soberbia de la especie humana.
Demócrito vivía en Grecia cuando en la calle se hablaba de la vía láctea que brillaba en el cielo nocturno. Decían que era la leche que había derramado Hera en la maniobra para evitar amamantar a Heracles. Demócrito, que miraba el mismo cielo pero que pensaba distinto, decía que era un cúmulo de estrellas y que las demás que había en el cielo no eran menos luminosas sino que estaban más lejos. Con un solo argumento había logrado lo que pocos: poner contra las cuerdas tanto a la ciencia como a la religión. En aquella época, la astronomía era la de una bóveda celeste sostenida por el lomo de cuatro tortugas, se pensaba al cielo como un límite. Ese mismo argumento que interpelaba a las dos fuerzas por igual, la ciencia lo discutió hasta Galileo y la religión lo censuró. Esa es la sutil diferencia por la cual pienso al conservadurismo religioso como una gran piedra en el camino del desarrollo humano. Un discurso fundamentado en la superstición no tiene más remedio que combatir para anular. No hay lugar para el debate entre quienes reclaman el saber absoluto; en cambio para la ciencia en el debate está el saber.
Dimos un salto monstruoso en la historia humana, ¿10.000 años entre el cavernícola y Demócrito?, lo cierto es que en la Antigua Grecia ya se veía que la ciencia y la religión transitaban por caminos separados. ¿Qué había pasado en el medio? Había pasado el desarrollo de la lengua escrita, la capacidad del hombre para hacer hablar a Dios. Moisés, con una tablita y diez mandamientos, había logrado lo que hubiera sido el sueño de cientos de miles de cavernícolas, una guía de instrucciones para agradar a Dios. El representante de Su palabra en la tierra obtuvo poder sobre la gente, y el poder una vez que se obtiene no se deja. La ciencia, la capacidad humana de demostrar que la idea de Dios no es necesaria, se convirtió en subversiva desde que un hombre pudo hacerse de la voluntad de Dios; pero como todo régimen incuba en su interior la semilla de su ruina, el movimiento protestante de Calvino y Lutero dio origen al Renacimiento y al desarrollo de las teorías científicas. Desde el siglo XIV que la ciencia avanza sobre la vergüenza de la religión. Cada nuevo descubrimiento es una cachetada a la avaricia de quienes pretendían entorpecer el desarrollo, sin embargo mucho tiempo después de los cavernícolas, de Moisés, de Demócrito, de los renacentistas, todavía existe la iglesia. ¿Por qué? 
¿Por qué todavía tenemos que soportar la opinión de un grupo de gente cuyos argumentos se remontan a la edad de bronce? La iglesia de hoy, aunque parezca mentira, procede de la misma forma que lo hiciera Moisés. La Biblia es un conjunto de siglos lingüísticos impresos en un papel de contraste como cualquier otro libro, pero que ostenta la exclusividad de Dios. De no mediar las franquicias de la fe, cualquier ser humano razonable entendería a la Biblia como una pieza de realismo mágico. 
No sé si aún estarán a tiempo, el desprestigio de las instituciones religiosas es profundo, pero creo que una iglesia de puertas abiertas, sin dogmas, donde los feligreses y los curas compartieran un asado, sería un buen principio de reconciliación. El predicador/sujeto es el futuro de la iglesia, no el payaso que nos quiere hacer creer que adentro de un vaso de vino está la sangre de Dios.

Psicoanálisis silvestre


Lacan, en alguno de sus primeros seminarios, le responde a Karl Jaspers sobre un artículo que había escrito el alemán. Dice el francés, "solamente alguien que no sabe de lo que está hablando, puede pedir que le hablemos al paciente en su lenguaje". El lenguaje es la mecánica cuántica del comportamiento humano, los protones de nuestro inconciente son los significantes y cuando el analista los perfora puede provocar un estallido nuclear. ¿Entonces quién tiene razón, Jaspers o Lacan?
Si lo leyera un psicoanalista probablemente diría que, en parte, los dos, Lacan y Jaspers, ambos tenían razón. De acuerdo, ¿pero cómo es posible? O se le habla al paciente en su lenguaje o se le habla en el del inconciente, como parece ser el punto de vista del francés. ¿Pero cuál es el de Jaspers? Entre muchos de los estudiantes de psicología, quienes no gustaban de Lacan, escuché una crítica acerca del elitismo cultural del francés. Algo así como pensar que no se puede ir a hablarle de "dicotomías" a los pibes de la villa, por eso criticaban el párrafo que Lacan le dedicaba a Jaspers. El asistencialismo psicológico es algo muy distinto de la clínica, así como la cirugía en un campo de batalla es muy distinta a la del quirófano. "Hablar el lenguaje del paciente" es el camino más corto para establecer la tranferencia. A nadie se le ocurriría interpretar en medio de un terremoto, pero Jaspers propone administrar un tratamiento completo bajo un registro asistencial. ¿Qué otra cosa puede querer decir "hablar el lenguaje del paciente" que no sea captar el denominador común de sus significantes y devolverle una imagen mejorada de sí mismo? Eso es lo que yo haría en una situación de emergencia, ¿pero en el consultorio?
El significante es una molécula inestable que se mantiene unida gracias al equilibrio de las dos fuerzas del inconciente: la condensación y el desplazamiento. En ese sentido lo que haría el método de Jaspers es detectar los significantes explosivos y revestirlos de una significación familiar para desactivarlos; en cambio Lacan, como si se tratara de un acelerador de partículas, los haría chocar entre sí para estudiar su composición interior. Le hablaría al paciente en otro lenguaje - que puede o no coincidir con el del ocupante del diván - que es el del inconciente, un lenguaje común a todos los humanos y que no depende en absoluto de la bolsa de palabras que encontramos en el YO.

El Sistema Magnetto


Será por la educación que recibimos, por la distinta vibración de nuestras cuerdas subatómicas o por una mezcla de ambas teorías que los seres humanos se pueden dividir en los grandes grupos que la semiología política dio a llamar la izquierda y la derecha. Por qué a alguien se le pone la piel de gallina cuando escucha hablar a Hitler y a otro le ocurre la misma reacción química cuando escucha hablar al Che, es algo que la ciencia no pudo explicar hasta el momento. Sin embargo, es un hecho empírico que la izquierda y la derecha existen. En la Argentina de hoy, a pocos meses de una elección trascendental para la historia de nuestra democracia, encontramos un frente de izquierda bastante bien concebido pero con el desgaste de ocho años de gobierno, enfrentado a una derecha que en el caótico vaivén del proceso eleccionario va configurando su status cósmico. La derecha - viejos zorros -, no deja nada librado al azar. Qué las encuestas publicadas por la prensa sean un dibujo, no significa que no existan las "verdaderas". La estadística es una disciplina avanzada en la ciencia humana, haciendo bien el trabajo se obtienen resultados certeros y la derecha los obtuvo a principios de año: En la intención de voto estaban lejos de Cristina.
La operación empezó soltando a Shoklender, una excusa para matar a la vaca sagrada de los DD HH y liberar el grito. Después, Mauricio Macri. Se decidió bajarlo de las presidenciales y que corra la fecha de las elecciones a Jefe de Gobierno para que sea el distrito de la Capital el primero de los populosos en medirse. La Capital, por la naturaleza neurótica de las grandes ciudades, es el electorado más sensible a la influencia de la tele. Los ciudadanos metropolitanos, en su mayoría, creen más en lo que les cuenta otro que lo que ven con sus propios ojos. Es una deformación de la especie que sucede en las ciudades, y que convierte a sus pobladores en presa fácil para la carnada de los medios. El triunfo amplio del candidato de la derecha provocó el milagro. Alrededor de la figura de Macri se empezaron a aglutinar los planetoides dispersos del universo de la derecha. Del caos, empezaba a generarse el cosmos. Después vino el "Experimento Santa Fe", un laboratorio para medir el índice de "votocastiguidad" presente en el electorado. El ejercicio fue el siguiente: Presentar al candidato más inverosímil, para observar en condiciones de vacío cuánto mide la campaña publicitaria. Los números resultaron mucho mejores de lo que esperaban, tanto que casi les arruina el ejercicio – y tal vez el plan completo – al poner un humorista al frente de un gobierno. Pero superado ese tembladeral, la posición que le quedaba a Macri para el ballotage era inmejorable. Se dieron los números que todos esperaban y aquí estamos, a dos semanas de las internas abiertas.
Llegó el momento del "Colorado". De Narváez parece ser el próximo movimiento en el tablero de la derecha. Buenos Aires, provincia, es el primer distrito de la República, el termómetro histórico de cualquier elección presidencial. La derecha cuenta, en la zona rural, con la cúpula de los estancieros y en la parte urbana con el aparato de Duhalde. Enfrente, Scioli, el funcionario menos carismático del FPV. Entiendo que Sabbatella, alguien que puede defender las bases del proyecto, sería un mejor candidato que el actual gobernador de la Provincia. Pero de cualquier manera, lo que en apariencia ocurriría en las presidenciales, con dos candidatos de un lado y uno solo del otro, es el cuadro que se presenta para la provincia en estas internas abiertas: De Narváez – Sciloi/Sabbatella; tanto como Cristina – Alfonsín/Duhalde. ¿Cómo sigue esto? Sin pecar de futurólogo, no me imagino a Macri durante estas dos semanas confesando su apoyo a Eduardo Duhalde como sí me imagino a De Narvaez alejándose de Alfonsín si le llegase a ir mejor que a él en las primarias. El mapa astronómico de la derecha se organiza en el eje Duhalde-De Narváez-Macri, elementos naturales de la derecha, desplazando a los asteroides "socialistas" de Binner y Alfonsín.

Creo que llegó el momento de enterarte, Argentina, que esta gente puede decidir qué hacer con vos. Esta gente que entiende la política como un juego, que no muestra, ni habla, ni pretende una gestión, está en carrera de quedarse con el patrimonio de todos. Llegó el momento de pensar…

Ballotage CABA 2011: Política, fútbol y antropología


No es lo mismo querer convencer a alguien que mostrar un punto de vista. Mauricio Macri es, sin lugar a dudas, un empresario exitoso y no solo por el capital de su papá, sino por la demostración fáctica y popular de su eficacia como presidente de Boca. Es indiscutible, agarró un equipo medio pelo, prometió juveniles en primera, cumplió y ganó todo. Tal vez se vote a Macri por el lema, "así como lo hizo en Boca lo va a hacer para el país". En cierto sentido, Macri comparte el emblema de Binner o de Rodríguez Saá, pero solo en cierto sentido. Un empresario se lleva más plata cuanto menos le tributa al estado, poner a Macri del otro lado es tan absurdo como hinchar para el referí. Es como dicen "Macri no necesita robar". ¡Por supuesto que no necesita! Él – y en este "él" van muchos "ellos" - lo que quiere es administrar el estado para que no obstruya sus planes: ¡Neoliberalismo, carajo! El estado, entendido como representante de la nación, tiene la obligación de velar por el bien común. La diferencia entre gobernar un estado y un club del fútbol no es simplemente el grado de responsabilidad, sino la naturaleza del empleo. No es lo mismo jugar de 9 que jugar de 2. La sociedad Rural, los militares y la iglesia llevan 200 años de gobierno, ya es tiempo de que las riendas las agarre el pueblo.
A Filmus administrativamente no lo conocemos, pero si conocemos el proyecto de país que representa. Se pude discutir si es eficaz o no en la defensa del bien común, si el INDEC es mentira, si el Fútbol Para Todos es un placebo, y tantas otras cosas que hacen ruido en la gestión de Cristina; pero poner al capitalismo para reemplazar un gobierno popular es decadente. Macri está en política porque los empresarios no aceptan un no de parte del estado. Dos siglos llevan controlándolo, ¡¿qué le van discutir a ellos cuánto tienen que poner?! La oligarquía se cansó de los improvisados de la política, y como no ocurría desde la dictadura, puso a un hombre de su seno. Claro, como las balas de hoy son boletas, necesitan del anonimato de las urnas para hacerse sin trabas del poder. ¿Cuánto tiempo más vamos a necesitar para darnos cuenta de que el desarrollo de la oligarquía y la prosperdiad del pueblo no vienen de la mano?
El ser humano va a evolucionar a un estado superior el día que no requiera de Dios, de la Patria o del Estado para salvaguardar su supervivencia. Pienso que todavía hoy, si aislásemos un grupo de diez, veinte o treinta personas en el último rincón del planeta, no tardaría en aparecer el Macho Alfa, los estratos sociales y la desigualdad. Somos primates en camino a la evolución política del anarquismo social, y en esa ruta el capitalismo es un tropiezo como lo fue el feudalismo, el imperio romano o los faraones de Egipto. Para mí, la forma de superar la "era del Estado" es hacernos cargo de él como pueblo y trabajar en la eliminación de las fronteras. En este momento de la evolución humana, votar al capitalismo es delegar en los depredadores la custodia de las crías.

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